La promesa del gobernador del Cesar, Rodrigo Canosa Guerrero, de organizar para hoy una junta en la que harán presencia delegados del Ministerio de Agricultura, hizo desistir a los maiceros del Cesar de continuar el bloqueo de la Troncal de Oriente, entre Peleya y Aguachica.
Los agricultores reclaman una pronta solución a la crisis que tildan de “catastrófica” para el gremio, por la baja en los precios del grano a raíz de las importaciones que llegan especialmente desde Perú, Ecuador y Brasil y desestabiliza a los labriegos de la región.
Laudelino Capera, un pequeño agricultor de Pelaya hace parte del grupo de cuatro mil campesinos que se tomaron el sábado por la tarde la vía, para protestar por los precios del maíz, “no hay derecho a que maten de esa forma nuestras esperanzas de pasar una navidad feliz, llena de esperanza por cambiar nuestra situación económica, la gente del campo merecemos un mejor trato del gobierno nacional”, dijo vía telefónica a Vanguardia Liberal.
Laudelino describió la situación como “delicada”, porque si el gobierno central no les resuelve su situación, están dispuestos a taponar nuevamente la vía por varios días, hasta que su grito de protesta tenga eco.
“Accedimos a levantar las barricadas en la noche del sábado atendiendo el llamado y la promesa del Gobernador del Cesar, pero si no nos cumplen, no nos podemos quedar con los brazos cruzados, nuestra situación es desesperante, en las hectáreas de granos que tenemos sembradas están las esperanzas para nuestras familias”.
El problema
Los campesinos del sur del Cesar reclaman la presencia de una comisión del Ministerio de Agricultura para dialogar acerca del precio del grano que cayó en un 70 por ciento.
La baja en los precios tiene ‘asfixiados’ a los productores, al pasar la tonelada de $800 mil a sólo 450 mil pesos, producto de las importaciones que llegan desde algunos países latinoamericanos.
En la zona del sur del Cesar hay cultivadas 13 mil hectáreas de maíz, sembrado que está proyectado “a pérdida” por parte de los labriegos, teniendo en cuenta que no es rentable vender la cosecha a un precio considerado excesivamente bajo, mientras que los compradores, ante la abundancia del producto, no les atrae comparar a precios elevados, concentrándose de esta manera la salida en el gobierno nacional, que debe adoptar precios de sustentación.