Editorial
Valledupar, Colombia
Lunes, 3 de Diciembre de 2007
Antonio María Araujo Calderón
La perpetuidad de Chávez
Antonio María Araujo Calderón
amaraujo3@hotmail.com

Los recientes enfrentamientos verbales, que comienzan a tomar matices diplomáticos con el llamado a consultas del embajador venezolano en Colombia, entre los presidentes Álvaro Uribe Vélez y Hugo Chávez Frías, mostraron la realidad ideológica, entre dos mandatarios que oficialmente se han nombrado hermanos, pero de posiciones políticas totalmente contrarias.

El hecho, aparte de ser un episodio más de los enfrentamientos públicos en estrados internacionales del polémico autodenominado líder bolivariano; que incluso hoy dan origen a frases simpáticas encargadas de nutrir la jerga popular, tales como “Por qué no te callas”, muy usada cuando alguien fastidia con su perorata, o qué tal el subterfugio de una novia ofendida que ya no le dice al amado la frase tipo nueva ola, “Multiplícate por cero”, sino que lo emplaza “¡Se congelan nuestras relaciones!”, haciendo alusión a las últimas amenazas de Chávez; coincide con la fase final de la campaña por el referendo que intenta perpetuar al paladín petrolero en el poder de nuestra nación vecina.

A tres días, las encuestas favorecen al No, aunque que también apuntan a la desconfianza que tiene el pueblo venezolano en su sistema electoral, lo que indefectiblemente garantiza para el domingo y posteriores días de escrutinio electoral, agrios enfrentamientos entre las diferentes facciones en conflicto, sobre todo, porque en el mejor de los casos para el cuasi dictador bananero, como lo dijera el escritor mejicano Carlos Fuentes, se habla de un empate técnico por lo apretado de los guarismos. Entonces el enfrentamiento con el presidente colombiano, de hecho, puede constituir un elemento distractor que incline la balanza a favor del pendenciero coronel.

Claro, porque el anestesiado pueblo venezolano se solidarizará automáticamente con su mandatario ante cualquier agresión externa. Pasó en el episodio del rey y el presidente español en Chile; cuando Chávez intrató al ex presidente José María Aznar, sacaron su casta ibérica para defender a su paisano, sin interesar los enfrentamientos políticos locales. O en nuestro país, después de su inteligente defensa, la favorabilidad del presidente subió incluso a expensas de los que nunca lo han querido. Por esto, escuché en una emisora a un antagonista venezolano, muy inteligente, casi implorándole al presidente Uribe que no respondiera los rústicos agravios, porque ellos, los de la oposición, querían ganar con el No, la consulta popular del domingo.

El nacionalismo que se quiere exacerbar con este enfrentamiento, hace que la turba humana se vista de rojo y olvide el anacronismo político del tosco émulo bolivariano, quién sueña con una doctrina político económica fracasada a nivel mundial del pasado, como es el comunismo. Porque la expropiación de tierras, los bonos para mercar, los subsidios que promueven el letargo social, el cierre de los medios de comunicación de la oposición, la exportación de la revolución izquierdista con cargo a las jugosas divisas del petróleo, no son cualidades del socialismo del siglo XXI sino del comunismo del siglo XIX.

Esperemos el domingo y roguemos por nuestra seguridad, que la Constitución Política venezolana no sea profanada con la reelección sin límites del presidente de la República. El pueblo siempre deberá reservarse la facultad de renovar a sus dirigentes, porque cuando un mandatario ansía la iteración continua en el poder, es la historia la que condenará sus actos y las comunidades sufrirán las consecuencias.

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