También se veían venir las denuncias de fraude. La segunda fuerza, el Partido Comunista, preparaba un recurso sin esperar a conocer los resultados a causa de una “oleada de irregularidades”.
La Comisión Electoral Central rusa anunció haber registrado infracciones, pero no dio apenas detalles, señaló la agencia Ria Novosti.
Con un poco más del 12% de los votos escrutados, Rusia Unida logra un 62,8% de los sufragios, según la Comisión Electoral Central.
Los sondeos a pie de urna de los institutos Vtsiom y FOM le otorgan un porcentaje similar, que oscila entre el 61 y un 62,3% de votos.
Le sigue el Partido Comunista PC, con un 11,5%, según los sondeos y los resultados parciales publicados por la noche.
Desde Kaliningrado, a las puertas de Europa, hasta el lejano Vladivostok, en la costa del Pacífico, 109 millones de rusos estaban llamados a elegir a los 450 diputados de la Duma (la cámara baja del Parlamento), para un mandato de cuatro años.
Pero ante todo, los comicios eran en la práctica un plebiscito para Putin, pues hecho inédito en la historia rusa, el propio presidente encabeza la lista de Rusia Unida.
Y esta aplastante victoria le dará la legitimidad que pedía para mantener su “influencia” después de que abandone el Kremlin, en marzo del 2008, ya que no puede presentarse a un tercer mandato presidencial según la ley rusa.
Sólo un temor atormentaba a Putin: la participación. Pero cuatro horas antes del cierre de los últimos colegios superaba la de la anterior convocatoria. En esta ocasión supera el 60% frente al 52,4% a la misma hora en 2003, según un responsable de la Comisión Electoral Central.
El mandatario dijo estar de humor “festivo” tras depositar su papeleta en el colegio electoral número 2074, al sudoeste de Moscú, acompañado por su esposa Liudmila.