Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 27 de Marzo de 2008
Nerio Alvis
El decálogo de los nuevos pecadores
Nerio Alvis

En los tiempos de la globalización la iglesia no podía quedarse atrás y ha querido hacer un nuevo barrido de los que considera pecados capitales, pues los actuales no bastaban para describir los tiempos modernos; la situación de los católicos en asuntos de buen comportamiento ante los ojos de Dios tiende a complicarse; ya no solo es la envidia, la lujuria, el egoísmo y la gula, franquicia para el descalabro de la no salvación, sino también la acumulación de riquezas, la manipulación genética y la contaminación ambiental, entre otros.

Con el nuevo catálogo de pecados capitales, se dificulta la actuación de los humanos, pues con el anterior el examen era de conciencia y de moralidad, el de hoy es de comportamiento social; lo cierto de todo esto es que esta nueva tipificación de pecados debe tener muy preocupados al listado de ricos publicado por la revista Forbes y muy feliz a los ecologistas de Greenspace.

El anuncio de este decálogo fue hecho por Monseñor Gianfranco Girotti, director del penitenciario apostólico, organismo que supervisa la confesión y no pudo escoger un momento más ideal y propicio para ayudar a la humanidad a la salvación, que en la antesala de esta Semana Santa; esto de verdad hará que el número de rosarios se dispare en países como E.U. y China, que tratarán de pagar penitencias por la contaminación ambiental del planeta así como también, más de un genetista se verá obligado a buscar una ayudita con sahumerio para lograr la salvación y de este modo contribuir a un mundo sin contaminación, pobreza, injusticia y desigualdad social.

De aquí para adelante de nada le va a servir a Carlos Slim y a Bill Gates hacer de vez en cuando un regalito en dólares para desagraviar a los pobres del mundo por su multimillonaria riqueza, por cuanto el máximo representante de Dios en la Tierra y su vocero directo, los acaba de volver de un plumazo pecadores con pasaporte al infierno.

Los Arahuacos nuestros, que hacen unas quemazones en la Sierra Nevada para cultivar (de padre y señor mío), por el gran daño ecológico que hacen, contribuyendo al recalentamiento y a la desertificación de la Tierra, también cayeron en desgracia con la iglesia católica.

A los que sí se le abrió la gloria de los cielos fue a los recicladores, ya que no los podemos señalar de acumulación de riqueza, aparte que su oficio diario, consiste en ver qué desechos orgánicos pueden someter a un loable nuevo proceso de reutilización, contribuyendo a ayudar a la humanidad a evitar una mayor producción de nuevos elementos tóxicos. Pero los que nos levantamos todos los días y encendemos nuestros vehículos e impulsamos gas carbónico, abrimos un poquito la puerta al infierno; menos mal que acabo de vender el carro grande que tenía y me he quedado con el pequeño, porque estoy pensando seriamente en no comprarme el remplazo para no afectarme tanto la posibilidad de mi ingreso.

Para no ir muy lejos y señalar a unos cuantos pecadores a los ojos del nuevo catálogo, me voy a permitir señalar a unos paisanos vallenatos que no les veo salvación. A los primos Ata y José Antonio les está yendo muy bien en los negocios, por tanto caen en desgracia por acumulación; por lo anterior y por vender gasolina ayudando a contaminar la tierra, Hernando Uribe no está bien librado. Leonor Zalabata tiene la salvación asegurada, por cuanto, no pierde oportunidad para evitar cualquier daño a su querida Sierra Nevada; mis amigos del Polo, Aldemar, Nico, Quico y María José, que no pierden espacio para impulsar la defensa del agua como derecho fundamental, tienen asiento en la gloria, a pesar que se confiesan ateos (pero ello no importa, ya están salvados).

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