En la elección del personero de Bogotá muchas voces reclamaban que no importaba la falta de condena legal, sino hasta qué punto era cierto que hubiera aprovechado su poder en beneficio personal anteriormente. El gobernador de Nueva York, una persona con un récord profesional envidiable para más de uno de nuestros políticos, renuncia a su posición por una contravención moral: relacionarse con prostitutas. ¿Cuántos casos aun más abyectos se han dado en nuestra comarca, y el comentario es “¡ese sí es un varón”!?
Estamos ad portas de que una nueva/misma familia se quede con importantes posiciones del departamento bajo un manejo estrictamente politiquero que desdice mucho de las esperanzas creadas por la última elección, y ante tal posibilidad… lo único que se ha visto es a unos y a otros alinderándose lo mejor que se puede para asegurarse una buena porción del pastel. Si esto se concreta, estaríamos en contravía de la tendencia nacional.
Hay que resaltar sin embargo la renuncia oportuna del presidente del directorio liberal municipal, porque aunque no puede echársele a él solo la culpa de la debacle electoral, en esos momentos esa era la conducta que le correspondía asumir, faltan más.
Bienvenidos además otros juzgamientos más allá de la responsabilidad moral. Todos los días hay sanciones que nos permiten ver alguna luz al final del camino: en Barranquilla dos ex-alcaldes y varios ex-secretarios de hacienda pagan por la onerosa concesión de “Sistemas y sistemas”. Esperemos que aquí los análisis a las concesiones no sean para ver cómo alcanzan a “tapar” los errores durante el “tiempo del estudio”, que los concejales sean consecuentes con los aciertos del Alcalde y ante todo que los “buenos deseos” no se constituyan en distractores para seguir robándose lo poco que han dejado los pervertidos manejos políticos, ojalá del pasado. El procurador Armenta ha marcado un camino decoroso que por suerte Walberto Sánchez quiere emular.
En el Cesar y Valledupar muy complacidos estamos viendo sancionar a quienes en el pasado se consideraban las “vacas más sagradas”. Es nuestro deber que todos los funcionarios entiendan que los recursos son públicos sólo porque deben revertirse en la comunidad, y no porque están a la espera del más oportunista pa’ que los meta en su bolsillo. Lo siento, Freddy Socarras difiero del “no juzguéis”. Pueblo vallenato, cesarense, juzguemos, volvamos a juzgar, y expongámonos a ser juzgados: ¡Transparencia por Valledupar y el Cesar, esa es la consigna!
Otros Editorialistas