Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 27 de Marzo de 2008
Ernesto Páez
Vía crucis
Ernesto Páez

Se relaciona con las dificultades que cada día hemos de superar con la capacidad personal y con la confianza de lograrlo con el propio esfuerzo. Esto no debe asumirse como una sanción, solo es la dinámica normal de la existencia, que nos foguea para darnos cuenta de la forma como se enfrentará todos y cada uno de los episodios de la cotidianidad. Indudablemente que ello permitirá encontrar nuevas formas de solución a las dificultades que encontremos por el camino de la vida, mientras avanzamos por el periplo terrenal. No significa que a lo largo de la vida encontraremos cosas difíciles de entender, de asumir y de solucionar, por el contrario debe siempre aceptarse como una gran oportunidad que permita desarrollar la inteligencia, soporte de la grandeza del ser humano, para dirigirse en la ruta apropiada, y encontrar una manera particular de solucionar cuanto nos ocurra.

Indudablemente que nada en la vida es gratuito, cada una de las cosas que hemos de lograr, conseguir o asumir lleva implícito su propio riesgo y dificultad, para sacar adelante, por ello demanda una posición constructiva, de análisis, e ingeniosa que permita encontrar condiciones que han de ser asumidas, diseñadas, desarrolladas y aplicadas por quien debe afrontar cada situación en particular. Mucha atención todas las respuestas no pueden ser tenidas en cuenta para todos los casos, solo satisface una respuesta en particular.

Nos parece, que la más de las veces no se halla respuesta apropiada, por el solo hecho de considerar que todo cuanto suceda es producto del sino particular, pero aquello que suceda es producto de las condiciones asumidas por cada cual. Y consecuentemente la solución será el resultado de la actitud asumida, en lo respectivo. No podemos concluir que un fracaso profesional, se debe a la “mala suerte”, puede ser el resultado de una mala escogencia de carrera, a la pobreza intelectual del actor o simplemente a que no se estaba en el lugar apropiado a la hora indicada, de allí lo importante de saber asumir con seriedad las citas concertadas, más hoy en día cuando la competencia se encuentra al acecho del dinero de los clientes. Cuando se decide llevar una vida en común con una pareja, normalmente tenemos en cuenta toda clase de signos externos, pero olvidamos recurrir a la calidad interna, a la formación, al desarrollo de las personas, a conocer el hogar en el cual se creció, adquirió las bases morales y a la orientación con relación a la vida que hemos de emprender, al no encontrar condiciones similares a las propias o formas de ver las cosas, sencillamente claudicamos, sin hacer el menor esfuerzo por mejorar estas condiciones, y desde luego, sentirse satisfecho por haber contribuido al crecimiento de nuestro prójimo, que debe ser el resultado final, vivir mientras se muere.

Aprovechemos esta nueva oportunidad, de la Semana Santa, para reflexionar sobre cómo se están llevando las cosas, cómo son nuestras actitudes frente a quienes nos rodean, qué tan solidarios somos con quienes acuden a nuestro auxilio, qué clase de condiciones construimos en el hogar, qué tan sinceras son las expresiones de convivencia, cuál es el ejemplo que damos con nuestra vida, cuál el comportamiento frente a la sociedad, Dios y consigo mismo.

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