Leí todos los perfiles de los candidatos a los diferentes estamentos UPeCistas que publicaron los diarios locales, incluido el artículo en el que se cuestionó la ensombrecida calidad de muchos, que sólo podía ocultarse con la crecida publicidad.
Aun cuando como candidatos todos mencionan la ACADEMIA, así en mayúscula sostenida, sólo uno -Vega- mencionó el compromiso auténtico de los mismos estudiantes por el bendito cambio. Lo cierto es que no lo expresó esperando que dicho compromiso se dirigiera hacia cambios positivos en las costumbres relacionadas con la producción y la academia sino que lo impulsó hacia solicitar una votación copiosa. ¡Parece que convenció! ¡Felicitaciones a los ganadores, que su triunfo sea ganancia de todos!
Esta obligación se los requiere en tanto los cambios de costumbres como estudiantes no fue muy evidente en muchos discursos, como el editorial del diario indicaba. Son los estudiantes los llamados a impulsar las mejoras. Un buen rector, directivos y docentes hacen parte de un mínimo, el máximo son precisamente los estudiantes, razón última de ser de la UPC. En sus manos está que se concreten los cambios anunciados… o que nos estanquemos en un status quo.
Los anuncios inmediatos sobre los posibles ganadores brindan esperanzas, esperemos que éstas no caigan al vacio, y que dentro de un año estemos festejando lo que hoy son sólo promesas.
Empieza el festival, en medio de la tristeza que sentimos los que nos encontramos lejos del Valle más querido, suenan los acordeones... otra oportunidad de mostrarle al mundo cuán bella y amable es nuestra tierra.
La ciudad parece preparada, son muchos los visitantes de diferentes puntos del globo que llegan a mezclarse con nuestra realidad. Sin pecar de hipócritas es mejor darles una grata impresión. Esto nos garantiza que retornen, y así crear una cita permanente de beneficio mutuo y constante.
También es positivo que tanto el gobierno nacional como el departamental y el local hayan entendido la importancia de esta gran vitrina, y lo apoyen mancomunadamente con constancia, a la par que los eventos académicos y culturales se multiplican con el paso del tiempo.
El baile de piloneras, los foros, las muestras folclóricas, las ferias artesanales, y por supuesto los concursos centrales deben mostrar la casta de un pueblo que puede engrandecerse ante los fuertes golpes recibidos. Entre todos podemos lograr que el 41º Festival sea “el” evento del año en Colombia.
Celebro el nombramiento del Dr. Fernández en Córdoba. Pío, ¡espero que no seas inferior a los pergaminos con los cuales hoy te honran!
Ahora sí, que suenen los acordeones, ¡ay hombe!
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