Editorial
Valledupar, Colombia
Martes, 13 de Mayo de 2008
Ernesto Páez
Abundancia
Ernesto Páez

Se hace referencia cuando abundan los elementos deseados para desarrollar cualquier tipo de actividad. Básicamente alude a la concurrencia, exagerada en oportunidades, de bienes o dinero u obtención generosa de ciertos recursos. No obstante ello, existen otras opciones, tan válidas, que requieren de un somero análisis. Podríamos intentar una especie de inventario sobre ello y tomar en consideración: abundancia en el bienestar, ciñéndonos a momentos de satisfacción para alcanzar muchos beneficios, bien sean de tranquilidad, satisfacción por lo realizado para el bienestar o sencillamente por compartir momentos de ocio; abundancia en salud, cuando se cuenta con un estado de tranquilidad, por el normal desenvolvimiento del cuerpo y de la mente, alejados de cualquier afectación biológica o alteración genética; abundancia espiritual, cuando hay tranquilidad a toda prueba en las relaciones con la sociedad, con los hermanos de raza y con la fuerza cósmica; aquí podríamos invitar para que cada lector, en particular, encuentre su propia abundancia, a no dudar será extraordinaria.

Indudablemente que la abundancia es riqueza, acumulación de elementos que alegran nuestra existencia y desde luego acopio de parabienes. Pero muy posiblemente aquí salten interrogantes que intranquilicen: la abundancia por qué es esquiva para unos y noble con otros; la riqueza es propiedad de todos en el universo. Nada sobre la faz de la tierra es justo o injusto, es únicamente el resultado de los esfuerzos, de las actitudes y de las acciones de los hombres. Existirán personas más prósperas que otras. Si ellos alcanzaron esa abundancia, cada cual puede igualmente obtenerla, búscala en la energía cósmica, en el universo, que da oportunidades a todos, según sus talantes, su forma de pensar y su decisión para actuar, tomando en cuenta las circunstancias que le rodean y que sabe hacer uso de las oportunidades, no que se le presentan, sino que construye, dejar pasar éstas es manifestación de la incapacidad de afrontar con denuedo y acierto todo cuanto se presenta, en el trasegar vital. Si no se asumió, con oportunidad, todo suceso generador de abundancia, no ha de buscarse culpable, ni predicar que la vida es injusta con cada cual en particular: la vida es la vida y cómo vivirla es cuestión particular. Corolario: cada cual es el artífice de su propia existencia.

Cómo conservar la abundancia ha de ser la preocupación: sencillamente sabiendo vivir, aceptando que somos seres imperfectos y que por sí mismos no podemos alcanzar cuanto nos proponemos, que requerimos de otros individuos para poder alcanzar lo que pretendemos, recordar “la unión hace la fuerza”, por ello hemos de asimilar cuanto nuestros padres, en especial la madre, nos inculca desde muy pequeños, tomemos ejemplo de ese profundo amor, de esa entrega sin cortapisas de ninguna clase, de ese desinterés en cuanto hace, para alegrar el hogar en el cual levanta sus polluelos, de cómo siempre se encontrará bajo sus alas: calor, cariño, comprensión, sencillez, humildad, sinceridad, oportunidad, esfuerzo, en una palabra entrega total, que bello ejemplo de abundancia, de todo encontramos en nuestra madre, de todo recibimos de nuestra madre y jamás se acaba, siempre, cuando se da con amor, se incrementa esa abundancia y para ello las madres fueron creadas para dar de cuanta abundancia le prodigó el Todopoderoso.

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