Editorial
Valledupar, Colombia
Viernes, 9 de Mayo de 2008
Rafael Oñate Rivero
Volver al Festival Vallenato
Rafael Oñate Rivero

Volver a Valledupar, es asistir al reencuentro con personajes legendarios concurrentes en la emblemática reseña de tradiciones inigualables que instituyen la combinación de notas, sentimientos y melodías en el contexto elemental requerido para que se pueda apreciar un folclor heredado del ancestro campesino, al recoger versiones originales auténticas, que deambulaban por los aires y luego encuentran el eco repentista de juglares a juglares, esencia elemental para que se pueda enunciar un vallenato auténtico empotrado en la realidad vernácula, condición irrefutable para poder hablar del Vallenato Puro.

En el momento que esta columna se publica, en la Ciudad de los Santos Reyes, será elegido un nuevo Rey Vallenato, forma escueta como se le denomina ahora, porque a medida que el evento crece y la oferta y la demanda de patrocinadores aumenta tienden a desaparecer los argumentos con los que Consuelo Araujonoguera justificó la razón de ser de este evento cuando dijo: “Este Festival nuestro, que resolvimos bautizar con el sugestivo nombre de la Leyenda Vallenata, tiene paradójicamente sus raíces en sucesos históricos que ocurrieron por allá en el año de 1554 en lo que hoy son tierras ubérrimas del Cesar y mas precisamente el Valle de Upar”.

De nuevo en el Festival Vallenato, he podido observar que atrás han quedado los parámetros pre-establecidos como elementos de defensa por lo auténtico -Carta Navegable- que en cierto momento podría explicar o amparar las etapas cambiantes que indefectiblemente ha venido sufriendo el Folclor Vallenato cuando se inquiere saber qué sucedió cuando el Vallenato como aire autóctono se vino del campo a la ciudad y cómo paso de ser una crónica provinciana a convertirse en textos ilustrativos de las páginas inmortales de la literatura.

De nuevo en el Festival Vallenato, pude cerciorarme que el doctor López, personaje homenajeado en esta versión, estaba en lo cierto cuando ensalzó las virtudes del acontecimiento que acababa de fecundar, con un explícito concepto que habla por sí solo; “Quien quiera que en el territorio nacional oye hablar de Valledupar y de lo Vallenato de inmediato lo asocia con acogedor, alegre, fiestero, generoso y el Festival de la Leyenda Vallenata reviste entre tantos reinados, fiestas y ferias regionales el carácter de un evento sui géneris en el que aflora el sentido social y popular, en el que todos los colombianos quisieran participar por derecho propio. Propósito inicial de sus creadores tal como lo requiere ahora.

De nuevo en el Festival, me he encontrado con un selecto grupo de competidores en las diferentes categorías, de manera especial en la profesional categoría de la que he estado pendiente, al encontrar suficiente madera para el futuro, en mi concepto todos con méritos suficientes, donde sobresalen “El Pollo” Mata, joven revelación, Sammy Ariza y su virtud para componer un Son, Julián Rojas y los atributos de todos conocido, Wilmer Mendoza el heredero de cetro y corona, Cristian Camilo Peña un joven de suprema madurez y un acordeonero que ha demostrado que la disciplina y el estudio enaltecen el arte y preservan la autenticidad artística, Jimmy Zambrano, de no suceder algo extraordinario, para mi, el Rey Vallenato 2008 quedara en buenas manos.

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