Cuestionan efectividad en atención al representante José Fernando Castro
Colprensa
Bogotá

Luego de quedar al descubierto las deficiencias que hay en el Congreso de la República para atender situaciones de emergencia, congresistas y médicos que estuvieron muy cerca del representante José Fernando Castro cuando sufrió el infarto, se pronunciaron.

El médico que atendió al parlamentario en el Hospital Santa Clara de Bogotá, Alfonso Valencia, afirmó que “independientemente de lo que se haya hecho por el paciente, el desenlace iba a ser el mismo porque el doctor castro ya tenía una lesión neurológica grave; el problema es que claramente hay un desconocimiento de las redes de urgencias en Bogotá, porque primero lo llevaron a una clínica que es para atender partos (Emanuel)”.

El secretario de Salud, Héctor Zambrano, también opinó al respecto: “contrario a algunas versiones que dicen que la ambulancia tardó media hora en llegar, nosotros tenemos las grabaciones que constan que fueron sólo 13 minutos lo que se demoró. La llamada al 123 entró a las 11:59. Cuando la motoambulancia llegó al Congreso el representante ya había salido para el Hospital en un carro particular”.

Al llegar a la Clínica Emanuel, agregó Zambrano, “fue el médico de la motoambulancia quién entubó al doctor José Fernando Castro”.

Por su parte, el galeno de la motoambulancia, Jhon Alexander Segovia, aseguró que el protocolo de atención en este tipo de casos estima que el tiempo máximo en que debió llegar hasta el Congreso era de 4 minutos, “pero tardó 13 porque habían algunas marchas en el sector que impidieron que se movilizaran rápidamente”, indicó Segovia.

La impresión dentro del Senado también causó controversia. El enfermero del Senado, Humberto Elizalde, señaló que el cuerpo médico del Congreso cumplió cabalmente con su labor y que en ningún momento demostró negligencia.

“Los doctores de los consultorios de la Cámara de Representantes y del Senado, Rodrigo Botero y Gonzalo Gómez respectivamente, atendieron la emergencia de inmediato como lo muestran las mismas imágenes de televisión. Si esto no hubiese sido así el congresista no hubiese llegado vivo a la Clínica”, explicó Elizalde.

El enfermero fue quién acudió cuando el médico Rodrigo Botero le solicitó una camilla, un desfibrilador y oxígeno, pero por la ubicación del consultorio del senado (en el sótano del capitolio) cuando él llegó con las herramientas ya estaban transportando al parlamentario al vehículo.

El médico del Congreso

El médico que atendió a Castro en el congreso, Rodrigo Botero, explicó: “Al medio día yo me encontraba atendiendo a la congresista Gilma López cuando recibí la notificación que una persona sufrió un mareo en la comisión sexta del Senado. Nunca me avisan que el paciente está en estado crítico, sin embargo yo salgo con los equipos básicos y con la enfermera”.

Cuando llegó a la comisión sexta colaboró con las labores de reanimación, sin embargo, “insisto en la necesidad de una ambulancia que nunca llegó”, puntualizó.

El congresista Roy Barreras, indicó: “no tuvimos ni siquiera una camilla en la cual depositarlo para poder hacer los masajes cardiacos de la manera más adecuada, y nos tocó bajarlo cargado los cuatro pisos, haciéndole simultáneamente masajes y respiración boca a boca. No había una bala de oxígeno, no había un resucitador, un equipo de los que se necesitan mínimamente para atender estas emergencias, sino las manos solamente. Él duró 40 minutos sin oxígeno”.

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