Desplazados, ‘alimentando’ una esperanza en Valledupar
REDACCION LOCAL

El destino es lo de menos, cualquier ciudad que los acoja y les brinde garantías es lo que buscan estas victimas de la pobreza y la violencia, los desplazados, arrastrados de su lugar de origen a Valledupar, lugar de sus esperanzas.

Vienen de todas partes y se pueden ubicar, según dicen, “en cualquier rinconcito”. Calles y avenidas de la ciudad se encuentran llenas de muchos de ellos, que han sido captados por el lente de Vanguardia, que no para de registrar sus historias.

La encontrada ayer fue la de Miriam López y Cástulo González, Gregoria Peña y Dolidio Mancilla, jóvenes parejas que unían sus penas y carencias. Junto a sus ocho hijos brindaban un ‘vistazo’ a la realidad del país. Fueron sacados a la fuerza de la finca ‘Santa Rita’, en el sur del Cesar, por no menos de 20 hombres que llegaron a las dos de la madrugada del lunes cinco de marzo pasado.

Después de deambular, visitar pueblos, llorar y buscar la ayuda de conocidos, buscan refugio en el primer destino que se les ocurrió; así vinieron a parar a Valledupar, el martes a las seis de la tarde y después de quedar desamparados en la vía, algunas personas les recomendaron llegar a la Alcaldía para pedir ayuda.

En el Palacio Municipal contaron su historia, con sus rostros tristes y cansados y su cuadro de hijos, cuyas edades oscilan entre los 10 años y los tres meses de edad, quienes a pesar de la tragedia que vivian, ayer corrían, jugaban y reían como si estuvieran en el patio de su casa.

No querían, por miedo, dar a dar a conocer su historia, sólo buscaban hablar con el Secretario de Gobierno, la persona, que según les informaron, les podría resolver su situación.

“No estamos pidiendo mucho, sólo pedimos que nos ayuden con el pasaje para irnos al interior del país donde están nuestras familias”, dijo angustiado Cástulo González.

“La situación con ayuda la podemos cambiar; estamos hoy sin un peso, llenos de niños con hambre y sin techo, pero vivos y dispuestos a luchar”, aseguró Gregoria Peña, quien más bien parecía entregar sus palabras a su familia para infundirles animo.

Las oficinas de Gobierno estaban ‘repletas’, la gente pasaba y tropezaba, sin mirar, a estos desplazados sin imaginar su tragedia. A la sugerencia de que entregaran una dirección, fotos y datos para buscar la ayuda de la ciudadanía, respondieron, “no contamos con esto; el problema es nuestro, nadie voltea siquiera a mirarte. Usted lo que busca es noticia, esta bien, cuente esta historia, es la realidad de este país”.

Derechos Reservados © 2007 Valledupar - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular