Editorial
Valledupar, Colombia
Miercoles, 9 de Julio de 2008
Jose Gregorio Diaz
Oikos
Jose Gregorio Diaz
Josegre71@terra.com

Durante este puente festivo, el equipo periodístico de la emisora La Voz del Cañaguate, emitió en varias entregas un informe especial sobre la cruda realidad de la explotación del Carbón en el centro del Departamento. Me causó interés no solo por que lo relevante del tema, sino por la importancia que los comunicadores sociales de este medio dio al tratamiento de las fuentes de la información y las conclusiones que estos presentan de una forma objetiva e imparcial. El trabajo periodístico no me ofreció todas las respuestas a los interrogantes que hace tiempo tengo sobre la forma y modo en que esta “industria” de la extracción nos viene generando “riqueza, empleo, desarrollo y equidad” como sector transformador y dinámico de la economía regional, por el contrario me planteó una serie de interrogantes sobre el manejo que empresarios, entes territoriales, organismos de control y las comunidades vienen percibiendo, conociendo el manejo de la bonanza negra que le proveería los flujos de recursos suficientes a nuestra dirigencia saldar la deuda de bienestar social del Cesar.

Los documentos tratados por los periodistas, emanados del Ministerio del Ambiente, INCODER y Procuraduría Agraria muestran que el desconocimiento de las normas que rigen el negocio es nuestra principal desventaja para beneficiarnos realmente de la riqueza carbonífera. La explotación a cielo abierto de nuestras minas de carbón, no se podría hacer según la tecnología existente- de otra forma, pero la irrigación de sus compensaciones (inversión): planes de manejo ambiental, preservación de especies en fauna y flora, control a la emisión de partículas, desarrollo en infraestructura vial, de escuelas, reforestación y demás estrategias destinadas a compensar las condiciones de vida perdidas a las poblaciones “desplazadas” por la extracción debían procurarse como una causa común desde su inicio. Causa común abanderada y dirigida por los gobernantes de entonces, que prefirieron enfocar el tema en los recursos frescos que las regalías por exportación del carbón se generaban y se generarían pues así los logros serán atribuidos a su gestión administrativa. Lamentablemente carecemos de una clase dirigente que piense y actúe en el mañana y en el bien común. Por estas razones los intereses de las compañías carboneras se fue extendiendo hasta lograr desviar totalmente la atención hacia las responsabilidades de la administración pública por efecto de las regalías.

Nuestra capacidad de reacción fue absorbida y ahogada durante los últimos por los hechos que construyen una fase boba y oscura de nuestra historia regional. Es tal el asunto que el Ministerio del ambiente tiene a nuestra CAR alejada de sus labores de monitoreo, otorgamiento de licencias y demás atribuciones. Por otra parte en entidades descentralizadas se tiran la pelota para no ejecutar acciones de restitución de tierras a campesinos y devolver a la frontera agrícola sus límites establecidos. La estamos viendo negra.



Josegre71@terra.com

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