No se pierda en el tiempo
Asdrubal Rocha
asdrubalrocha@unicesar.edu.co
Cuando el ex alcalde Rubén Carvajal implementó el día miércoles como el día sin moto muchos entre los que me encuentro celebró esta decisión. Imaginaba cuando se realizó este anuncio en el placer que sería los días miércoles en salir a caminar nuevamente con la familia, montar en bicicleta, salir tranquilo en el carro, realizar transacciones bancarias, en fin, imaginaba un día tranquilo sin el estrés, ruidoso y accidentado día que normalmente generan las motocicletas o para ser más precisos aquellos que se dedican en estos vehículos (en cientos casi miles) a ejercer el ilegal oficio del mototaxismo y que conducen estas motos por las calle de Valledupar en forma temeraria e irresponsable causando cualquier tipo de accidentes. Al entrar a regir este día el escenario descrito era una feliz realidad pero con puntos negativos que merecían entrar a analizar el asunto de fondo.
Se generó un día en el colectivo de tranquilidad donde por lógica disminuyeron los accidentes de tránsito que involucran casi siempre una moto. Pero a ese mismo colectivo se le generó un problema cada día miércoles. El día sin moto reveló en su momento una gran verdad sabida por todos: la ciudad no cuenta con un servicio de transporte colectivo urbano capaz de suplir la demanda agregada que generaba precisamente ese día sin moto. Lo uno conlleva a la otro, no existe ese servicio de bus porque las motos lograron que estos buses desaparecieran. Llevándonos este análisis a circunscribirnos en todo un círculo vicioso.
El actual alcalde en cumplimiento a su promesa de campaña deroga el día sin moto, pero al mismo tiempo saca un as bajo la manga: los días miércoles día sin parrillero. Analizando estas dos escenarios debemos partir por el principio. Ante el problema social del mototaxismo el gobierno nacional delega en los alcaldes el control policivo y restrictivo a este fenómeno social como tal. Los alcaldes de los municipios afectados expiden normas salidas de los cabellos como el día sin moto que promulgó el ex alcalde Carvajal, que de paso no expidió la norma solo para atacar al que se dedicaba al oficio del mototaxismo.
Esta norma castigaba a aquellas cientos y cientos de familias que la moto la tienen no como un negocio, sino, como un vehículo personal para ir a su trabajo, al colegio o la universidad o para transportar a la familia o solo por diversión. Esta norma como tal vulneraba los derechos de estos últimos y la expedición del decreto del día sin parrillero les devuelve ese derecho de tener una motocicleta como su vehículo personal sin ser perseguidos más por la policía cual vulgares delincuentes.
Al actual alcalde le corresponde el establecer estrategias que conlleven a una disminución de este fenómeno. Desde el restringir la venta de nuevas motos como establecer pago de impuestos y multas mucho más elevados hasta el decomiso definitivo de la moto a todo aquel que utilice estos vehículos como mototaxi. El actual alcalde dio un gran paso con el día sin parrillero, solo falta que con voluntad y liderazgo ese paso no se pierda en el tiempo.
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