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No todo está dicho…pero…
REDACCION VALLEDUPAR
Si bien queda aún 90 minutos por disputar, y eso significa que cualquier cosa puede pasar, la verdad es que Cortuluá parece tener asegurada buena parte del tiquete de regreso a la A.
Un juego en el que Bucaramanga tendrá que jugarse todo lo del año, con la presión de remontar un marcador adverso y a sabiendas de que a diferencia de la serie contra Atlético La Sabana no las tendrá todas a su favor.
Luego de consagrarse como el mejor del segundo semestre, y en virtud de que su rival no jugaba un partido oficial desde hace más de mes y medio, Bucaramanga llegó al estadio Doce de Octubre como favorito.
Sin embargo, esa condición solo le valió para el primer cuarto de hora, pues a partir de ese momento, en el que John Jairo ‘El Tigrillo’ Castillo ingresó al campo, la historia cambió de rumbo. A Cortuluá no se le notó la supuesta falta de ritmo de competencia y, por el contrario, el cuadro ‘leopardo’ lució lento, impreciso, resignado.
Eliminado de los cuadrangulares y obligado a un receso de seis semanas, Cortuluá pudo descansar y, lo mejor, realizar esa pretemporada tan necesaria.
Así, ajustó las cargas, afinó la maquinaria y quedó listo para los dos duelos más importantes de la campaña. Por eso, en la noche ante un entusiasta marco de público en Tuluá, el conjunto vallecaucano le pasó por encima a un sorprendido Bucaramanga. Lo hizo en el marcador y también en el trámite del juego.
Trajín ‘leopardo’
Los ‘leopardos’, mientras tanto, parecieron acusar el trajín de los partidos recientes. Casi ni hubo tiempo para celebrar la conquista reciente cuando ya estaban montados en el avión que los llevó hasta Cali, antes del traslado terrestre a Tuluá. ¿Qué si hubo exceso de confianza? Pudo haberlo al comienzo del encuentro, pero lo cierto es que nunca se vio una reacción adecuada por parte de los dirigidos por Jesús ‘Kiko’ Barrios, que en varias ocasiones se salvaron de recibir goles cantados.
Ahora la cuestión es saber cómo asimilará Bucaramanga este duro golpe, si es que puede hacerlo. En Tuluá, su defensa fue un ‘flan’ y su ataque resultó completamente inofensivo. Claro, en su estadio, con el apoyo de su gente, todo puede cambiar.
Sin embargo, remontar tres goles de diferencia no es algo que se vea todos los días. Y ya el cuadro vallecaucano dio muestras de contundencia en ataque, algo que, sin duda, tendrá a Barrios con dolor de cabeza.
Bucaramanga, como Cortuluá, quiere ascender a la máxima categoría del fútbol profesional colombiano tan rápido como sea posible.
Sin embargo, sus jugadores y fanáticos deben ser conscientes de que, si no se da en esta final, hay otra oportunidad: la Promoción contra Deportivo Pereira. Por ahora, el conjunto del corazón del Valle demostró poseer alma de finalista, mientras que el elenco santandereano, fiel a su historia y tradición, necesitará una alta dosis de dramatismo y sufrimiento para conseguir el objetivo propuesto.
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