Editorial
Valledupar, Colombia
Sabado, 28 de Noviembre 2009
Alvaro Martínez
Armas versus hambres
Alvaro Martínez

En medio de momentos conflictivos, repercutiendo a expensas entre la más grave y vociferada crisis económica reciente, resulta insólito los 45 mil millones de dólares invertidos por varios países de América Latina, sean para armar peleas y roces: Argentina con Uruguay, Chile y Perú, y Venezuela contra Colombia, amenazando y jugando, con una supuesta guerra en la que perderíamos igual los dos pueblos hermanos; digo supuesta o imaginaria porque de 10 venezolanos, 9 no la comparten y de 10 colombianos, ni uno, y jugando porque al Comandante hay que moverle, aceitar y justificarle su arsenal bélico, ¡que Dios nos libre de él!, quedando históricamente como piezas del “museo Chávez”, y los dos hermanos muertos pero de pobreza, desempleo, inseguridad y corrupciones izquierdistas y derechistas polarizadas, porque en el mundo de hoy no hay enemigo pequeño y ninguna guerra es constructiva.

El gigante y primo hermano mayor Brasil, fue el primero en comprar 16 mil millones de dólares, seguido por Venezuela con 12 mil, Colombia el 4% del Producto Interno Bruto, más las ayudas del Plan Colombia, también Chile, Ecuador y ahora la paupérrima Bolivia; en menores escalas pero armamentistas. En fin, con esas cifras de platal se podría curar, educar, y abastecer: la salud, el analfabetismo y el hambre de 200 millones de suramericanos, aunque pensemos políticamente diferente, sobreviviendo con trabajo, educación y la barriga llena, en concordia y paz.

Resulta paradójico y prioritario, cuando uno de los problemas internos que nos corroe en América y no se necesita ni submarino, fusiles, tanques, bombas ni misiles, tierra –aire, es la altísima corrupción. Aquí en nuestro país, los 7 años de la seguridad democrática la disparó, protegió, y volvió inseguridad urbana, con sus altísimos índices de criminalidad por el desempleo, los desplazamientos a las ciudades, los montes y campos sin cultivar ni de pancoger (cuando hasta la sal se corrompe) y los Agroingresos Seguros sigan sin extirpar del todo la corrupción, es casi imposible, va ligada a nuestra genética, como los “tumbaperros”, que llaman, y están tan de moda, no nos echemos mentiras; más los carteles de las contrataciones, son alarmantes los índices de corrupción. Según la ONG, transparencia internacional investigadora de estos menesteres, cuyo análisis de Colombia en un solo año, al otro cayó 5 puestos, se rajó y de 3 no pasó. ¿Será por el fracaso del RUNT o el colapso del sistema de salud con la emergencia, o con su cartelito o por un diseño de ley 100 mal ejecutado como para otra economía, o por las siete bases gringas que ningún país de América las ve bien?

Mientras en Latinoamérica la pobreza va proporcional a los niveles de aumento de la corrupción, amparada y soportada con el soborno y la impunidad con las mismas mañas marrulleras y vicios, entonces pa’ que la carrera armamentista ante el calentamiento global y un Mercosur sólo para negociar comida armado hasta los dientes y un Unasur que no ha servido para hacer la integración y mucho menos una paz social donde vivamos todos unidos.

Derechos Reservados © 2007 Valledupar - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular