Vengo del país
Alvaro Martínez
Vallenato, el del Cacique Upar, la tierra de los encantos y de los cantos, el de la Sorpresa Caribe y de los amarillos cañahuates, donde las notas de los acordeones rezumban en sus amaneceres, el de las cristalinas aguas frías del Guatapurí y las templadas del Badillo, el de los manantiales y malenas con casimbas en sus arenales que inspiraron a Freddy Molina, Octavio Daza, Chiche Maestre, José Hernández, Escalona y Molina, el mismo de las Sabanas de Rodeo, la Falda y el Cerrito de las Cabras, de Rita Fernández y Gustavo Gutiérrez; también el país del mejor alfandoque del mundo, almojábana, dulce de toronja y malanga morá, las auténticas mochilas arhuacas y de fique; también el de los pozos en Río Candela, Mojao y Pontón y el de la Lomita Blanca, después de una callecita de piedra en el empinado Atanquez, y del verde Patillal, tierra de mis ancestros, en fin, soy Ana Martínez Viviescas, hija de Fredy, el de los Cangüis de Cali Mindiola, sobrina de Hugues, prima de Varo, pariente de Pin Hinojosa y de Santander y Estela Durán, la mejor voz femenina del vallenato, además soy devota de San Isidro Labrador y de la Virgen de las Mercedes.
Así con ese encabezamiento, acreditando dignidad, como tarjeta de presentación, sin prebendas del erario público, no más así, casi que con una mano adelante y la otra atrás, viajó y llegó conquistando hinchada y gran acogida entre los jóvenes de Neiva y con todo el apoyo del departamento del Huila, que del nuestro no tuvo, tanto que parece que fuera su representante oficial, pero así es la vida y qué tal si mañana queda como Reina Nacional del Bambuco, sin plata, sin palanca, sólo con su donaire y simpatía, su dulzura y alegría de su regia y optimista personalidad. No se retiró, comenzó a bailar y ensayar allá con su parejo, llevando sólo la banda que la acredita como Reina del Cesar.
No quiero por muchas razones, que por los anteriores resquemores o reticencias, un ajuste de cuentas y mucho menos un cobro de factura, ni que cuando la niña llegue, la desmovilicen como ganadora o no, ni le vayan a ofrecer ahora una inmunidad parlamentaria valenciana o seguirle un disciplinario por inteligente; ni una comisión conciliatoria a la familia y mucho menos un referendo aclaratorio a mí, nada de eso, sólo quiero hacer un llamado de atención que si la prima gana, todos, pero todos, salgamos a recibirla porque se lo ganó por verraca y que hasta el gobernador y Rubén Darío vayan al desfile acompañándola en el carro de bomberos con San Isidro y La Meche en bulto, sería algo como de balcón.
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