De lo económico y lo social
Pedro Perales
Qué tarea difícil y peligrosa. Más en las sociedades, como la nuestra, en donde la politización de la justicia es un hecho. La impunidad es la constante. La corrupción hace estragos. El sello de clase apuesta carrera. Y donde la complicidad con el delito, por acción u omisión, llevó a los brazos de los actores de la violencia a amplios sectores sociales, económicos, políticos, etc., que vieron hacer, hicieron y dejaron pasar. Y que a estas alturas, todavía se oponen a que quienes tengan la obligación legal y constitucional de husmear en hechos de diversa naturaleza, que se ampararon en tan tolerada atipicidad, cumplan con el deber incumplido.
A esa rutina; que en esta tierra hizo metástasis, se deben en buena medida la histeria mediática y los enfrentamientos que en los últimos días tuvo en la mira al Director de Fiscalías y a un Fiscal de Primera Instancia, cuyo resultado; bienvenido para quienes le apuestan a que en Valledupar y el Cesar se siga actuando como si las cosas no estuvieran cambiando y fueran absolutamente igual a antes, produjo el traslado del primero a otra ciudad y su posible renuncia a seguir fungiendo como tal.
Como quiera que el nombre de este abogado de ancestro campesino, con una especialización en Derecho Penal; bachiller del Viejo Loperena y egresado como tal de la universidad del Atlántico, ese recordado hogar (y el de muchos muchachos loperenos e instpecamnistas, que no le tuvimos miedo a la situación económica y nos fuimos a buscar un título universitario) de estudios profesionales de la Costa Caribe, ha sido puesto en entredicho, me fui a fuentes fidedignas, por desconocer su perfil profesional y de servidor de la justicia, para saber qué tantas verdades o infamias se esconden en los ataques publicitados por sus detractores. Consulté por separado a docentes, abogados litigantes y a uno que otro juez y fiscal, que tienen en común una vida honorable y una conducta a prueba de cualquier escrutinio, y todos confiesan lo mismo: el doctor Franklin Martínez Solano, como servidor público, se ha caracterizado por su rectitud, honestidad y transparencia. Y sus decisiones al interior de la rama judicial han estado ajustadas a derecho. Como Jefe de Fiscalías ha debido tomar determinaciones en lo que a encargos se refiere pero en la hoguera en la que se la ha querido incinerar no ha sido él quien ha tomado las decisiones.
Oscurecen este panorama rencillas y enemistades provenientes de acciones tomadas por fiscales de Primera Instancia que han tocado conductas y acciones poco transparentes de servidores de la justicia. A ello, y de manera oportunista –para el triunfo de la sin razón-, se suma el pasado no tan lejano de reinado del delito, aposentado en la sociedad vallenata.
Es el final de una campaña, iniciada tiempo atrás, que mediante pasquines al Fiscal General, enlodaban su nombre.
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