Aclaraciones y conclusiones
Alvaro Martínez
Sobre la investigación que hice a la Universidad Popular del Cesar. Comienzo primero aclarando, no soy upecista, no simpatizo ni pertenezco a ningún grupillo o roscas politiqueras que la manejan o no, no busco protagonismo ni aplausos; mi único interés es colaborar con la insatisfacción de muchos conciudadanos, informando con independencia y objetividad, divulgando las fallas administrativas, académicas y burocráticas de tantas trapisondas corruptas que se vienen dando allí, en el máximo centro educacional nuestro (por el abultado presupuesto), con el ánimo de que se puedan superar corrigiéndolas al ser denunciadas, después de hablar puntualmente con fuentes bien fundamentadas, que me reservo o protejo con el principio elemental al derecho de opinión.
Involuntariamente, más por espacio que por desconsideración u olvido, dejé de mencionar y reconocer en el artículo pasado, la obra de 8 o 9 profesores titulares o provisionales que también han contribuido con sus libros, estudios y ensayos de excelente calidad y nivel, aportándole positivamente a la academia como: el constitucionalista Ortega Montero, el sociólogo Castro Socarrás, el filósofo Martínez Ubarnez, los físicos Aniceto Arciniegas (Premio Nacional de Física), Julio Romero Pabón y Oscar Neira, el parasitólogo agrícola Rafael Bolaño y los inolvidables sacrificados Miguel Ángel Vargas Zapata y Luis Mendoza Manjarrés. Lo mismo que haré lo posible llegar las 4 entregas o artículos sobre la UPC al Ministerio de Educación y a los diferentes organismos o entes de control.
Concluyo: el objetivo de la investigación es el de que nuestros futuros profesionales salgan mejor honestamente preparados, con el nivel nacional deseado y esperado, también reconozco y pido disculpas a aquellos egresados o estudiantes aún, que pasan o pasaron por ella con el esfuerzo y autoestima, como grandes autodidactas inquietos e investigando, orientados a sus diferentes especialidades, a pesar de tanta corrupción desfavorable que tuvieron, prendieron la luz o rayo de sol, atravesando un ambiente o contorno académico, nada propicio ni sano; aunque estoy seguro, que de este buen talante son minorías, luchando y nadando contra la corriente; y la gran mayoría, precisamente los más afectados, por la problemática de la ilógica y el descarte, para el desenvolvimiento de su profesionalismo, ante la realidad de una sociedad que los necesita y acata para generar y proyectar un mejor desarrollo educacional y cultural de nuestros pueblos, ciudades y departamentos.
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