Editorial
Valledupar, Colombia
Sabado, 30 de Enero de 2010
Alvaro Martínez
La seguridad democrática parió a la inseguridad urbana
Alvaro Martínez

Hoy es evidente, ya acertadamente hace 2, 3, 5 años, lo habíamos analizado aquí, “lo que pasa es que no quieren ver el bosque”. El problema es estructural y coyuntural. A la situación y accionar del alcalde de Bquilla, se unieron los de Medellín, Cali y Bogotá; lo mismo pasa en muchas ciudades intermedias como Valledupar; el incremento de la violencia con olas de atracos, robos caseros y muertes selectivas son pan de cada día. La ciudad creció por invasiones: 50, 100 a 500 mil habitantes donde últimamente han llegado como 50 mil desplazados, éxodo post conflicto con los desmovilizados hoy sin mesadas, camuflados en el fenómeno o problemón colombiano del mototaxismo sin resolver, es el reflejo de los pesos y contrapesos de la seguridad democrática, producto también de la inerte y supercongestionada justicia y la descomposición social por políticas fallidas y superficiales ante el desempleo, la ignominia y el hambre.

Reflexiono: cuando Lleras Restrepo quiso hacer hace 45 años una eficaz Reforma Agraria (no Agroingreso Seguro, la de Uribito), las fuerzas retardatarias derechistas o no, no se lo permitieron y los consiguientes tampoco con sus políticas agrarias, a partir de ahí fueron deficientes y de fraccionados fracasos, sirviendo el campo, entonces como laboratorio y cultivo del inconformismo y la insurgencia del interminable conflicto en lo rural aún y hoy en las ciudades, costándonos billones de billones, que se pudieron invertir en desarrollo de él o infraestructura, educación y salud. Ahora da risa, el anuncio del aumento de 28 mil policías más la red estudiantil de cooperantes, 100 mil por delatación o sapeada, que puede acrecentar más la bola del caos en las ciudades, involucrando un nuevo actor de la población civil a falsos resultados estudiantiles, es querer curar el cáncer que corroe el país cuyo diagnóstico es nada alentador: una guerrilla aún no acabada del todo, unas águilas negras, unos reductos de narcos que mientras no se les corte de raíz el mercado de consumidores y nosotros aquí poniendo los muertos y cargando la cruz; los desplazados atracando con cuchillo y los desmovilizados con arma de fuego en moto. Además, analizando bien el principal problemón de este país que es la corrupción versus justicia e impunidad, es el 90% de los casos. 4 billones anuales del erario público se lo roban, se pierde soterradamente y para completar, a partir de las políticas neoliberales, o sea, las contrataciones y sus grandes pulpos, más las concesiones con las alcaldías, tienen al país al borde de la locura, privatizado y politicado por clases emergentes, lavando capitales de estas diferentes fuentes nombradas del conflicto.

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