Editorial
Valledupar, Colombia
Martes, 9 de Febrero de 2010
Ovelio Jimenez Machado
La corrupción en la salud
Ovelio Jimenez Machado
oveliojimenez@hotmail.com

A propósito de la polvareda levantada por la expedición de los nuevos decretos amparados por la declaratoria de emergencia social para salvar de la crisis el sector salud en Colombia, la cual sigue golpeando a los colombianos y que en vez de ayudar lo que hace es agravarla más negándoles la oportunidad a más compatriotas a que tengan acceso a este vital servicio, creo que hay un factor que está afectando a este sector gravemente y es la corrupción.

La corrupción en la salud es quizás la peor tragedia para el concepto de la dignidad en los enfermos y usuarios, porque es un hecho que se paga con el sufrimiento humano.

La Ley 100 de 1993 trajo diversos aspectos que convirtió la salud en un negocio muy próspero, donde se ven toda clase de torcidos en los centros asistenciales para obtener cada vez más partidas presupuestales del gobierno de turno. En otros casos los empresarios de la salud ofrecen dádivas a los congresistas para que sean aprobadas leyes que cada vez los enriquecen más sin dirigir parte de esa grandiosa plusvalía a los más necesitados que con el transcurso del tiempo padecen impotentes una atención que está por debajo de los niveles de una clínica canina inclusive. Es triste reconocerlo, pero es así.

Y es que esta industria de la salud es todo un negocio donde juegan diversas estrategias, dentro de las cuales está, la del mercadeo de medicamentos, cuando muchas multinacionales compran a los médicos para que receten o diseñen tratamientos con medicinas específicas sin que se ataque efectivamente la enfermedad del paciente o lo formulado sea insuficiente o poco idóneo.

Del mismo modo, para el caso del régimen subsidiado, la contratación y el pago se hacen en el ámbito municipal, lo que implica que en cada uno de éstos se realicen los contratos y la gestión financiera de los recursos. Esto ha llevado a que se tengan que firmar más de 28.000 contratos en una vigencia y como se vigila las operaciones de recaudo y giro de recursos en más de 1.100 municipios, allí existe una gran cadena de corrupción.

Muchos de los fondos constituidos con donaciones para afrontar posibles epidemias o enfermedades catastróficas son saqueados o desviados sus recursos porque no suelen tener doliente propio por ser dineros que no provienen de una inversión privada

En conclusión se puede afirmar sin lugar a dudas, que la corrupción en la salud, conlleva al irrespeto de la dignidad humana, a mayores niveles de pobreza , al empeoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos que muchas veces eligen comer antes que gastar altas sumas en medicamentos.

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