Padres, ‘ahogados’ con listas escolares
MARÍA RUTH MOSQUERA
“Tener un hijo estudiando cuesta un ojo de la cara”, “No sé cómo los colegios no tienen en cuenta la situación tan difícil y le piden tanto libro”, “Ahora a un padre de familia le toca escoger entre el estudio de los hijos y el mercado de la casa”.
Expresiones como estas, encontró ayer Vanguardia Valledupar, en un recorrido que hizo por sitios en los que venden listas escolares y en consultas a algunos padres de familia.
Matrículas que cuestan más de un millón de pesos, libros de 188 mil pesos, pensiones de 600 mil y agendas de 30 mil entran en el monto de recursos que deben invertir algunos padres para educar a sus hijos.
“Me cuesta 120 mil pesos sólo los cuadernos porque los libros me toca comprarlos a parte”, dijo ayer un padre de familia que compraba la lista en la Feria Escolar, instalada en el centro de la ciudad.
Vanguardia echó un vistazo a las listas escolares de algunas instituciones y se encontró, por ejemplo, que a un joven de octavo grado del Gimnasio del Norte le piden 15 cuadernos, aunque sus cursos son diez; 13 libros, de los cuales sólo diez le cuestan 522.889 pesos. El padre del estudiante, que pidió omitir su nombre, dijo que sumado a esto, cada mes deben adquirir un cuento cuyo precio aproximado es de 20 mil pesos. “Además, los 730 mil pesos de la matrícula, los 403 mil de la pensión y los uniformes que se encuentran sólo en la Institución.
Pasando al Colegio Bilingüe se encuentra otra modalidad: una madre de familia debe pagar 600 mil pesos por el arriendo de los libros que su hijo usará este año. “La matrícula cuesta más de un millón de pesos y la mensualidad más de 600 mil”, dijo la madre, que destacó como excelente la calidad educativa de la institución porque “a los egresados del Bilingüe los prefieren en las universidades”.
En el colegio El Carmelo, la madre de un estudiante asegura que “la lista de cuadernos es razonable, pero el problema son los libros, que son costosos y no se pueden reutilizar porque son para trabajar en ellos, entonces piden nuevas ediciones”. A esta madre, la lista para su hijo le costó 480 mil pesos, a lo que le suma la pensión de 180 mil pesos y la matrícula por 380 mil.
Una madre, cuyo hijo estudia en el Colegio Nacional Loperena debió pagar 240 mil pesos por cinco libros, más los demás útiles cuyo costo aproximado alcanzó los 80 mil pesos. La matrícula fueron 190 mil pesos y la pensión cuesta 77 mil.
Sobre el Instpecam, un padre se quejó debido a que a su hijo “le pidieron un libro de ciencias que cuesta 70 mil pesos (hipertexto) y no aceptan el mismo libro, pero en otra versión, que cuesta 20 mil”.
Las cosas cambian al mirar, por ejemplo, el colegio de Villa Yanet, donde los niños de primaria no pagan nada y los de bachillerato pagan 56 mil pesos de matrícula, con excepción de desplazados, reinsertados y demás personas en condiciones de vulnerabilidad.
A las instalaciones de Vanguardia llegó un padre de familia cuya hija estudia en el colegio de Comfacesar para denunciar que los uniformes y zapatos se deben comprar en un determinado almacén, “que no entiendo por qué cuesta tanto siendo que es un colegio subsidiado”, dijo el quejoso, que añadió que además debe pagar 4.500 pesos diarios por el almuerzo de su hija.
Diversidad de montos, encontrándose que éstos son más altos en los colegios privados, a los que deben recurrir padres de familia, ante la dificultad de encontrar un cupo en una institución privada.
Responden los colegios
Con esta información, Vanguardia consultó a representantes de colegios para conocer su posición al respecto.
José Ricardo Daza Flórez, gerente del Gimnasio del Norte, se mostró en desacuerdo con las declaraciones del padre de familia, por cuanto -dijo- sólo ayer entraron a clases y no se les había entregado a los estudiantes los horarios. Aclaró que se piden 15 cuadernos porque una materia puede dividirse en dos o tres y además hizo referencia el programa lector que adelantan en la institución, para incentivar en los estudiantes el hábito de la lectura; para esto se seleccionan libros acordes con las capacidades y aptitudes del estudiante. Finalmente precisó que la pensión más costosa es de 303 mil pesos.
Por su parte Mister Alastair Turton, XX del Colegio Bilingüe se extrañó del monto de 600 mil pesos por arriendo de libros que declaró la madre de familia y mencionó la modalidad de arriendo como una forma de facilitar a los padres el acceso a los textos, ya que por tratarse de libros en inglés, algunos cuestan hasta 200 mil pesos. “Se alquila el libro a 40 o 50 mil pesos, de modo que en cinco años el padre paga el valor de un libro”.
El licenciado Orlando Cantillo, coordinador de la jornada de la tarde del Instpecam, dijo que no se está pidiendo una lista de textos; “el profesor da una bibliografía, pero no es obligatorio que el padre lo tenga que comprar. Si el padre es consciente lo compra, pero si no lo compra no pasa nada”.
¡Qué denuncien!
Vanguardia buscó a las autoridades en el tema de educación en el Departamento, las cuales dieron como recomendación indispensable la denuncia, para poder investigar las irregularidades en los colegios.
Antonio Villamizar Jiménez, jefe de planeación educativa del departamento, dijo que el Ministerio de Educación y la Secretaría del ramo sacaron un instructivo para abolir las listas de útiles inútiles que elevan los costos que deben pagar los padres.
“Ahora los libros se hacen para un año porque se elaboran los talleres en ellos, entonces se vuelven desechables”.
Añadió el funcionario que no es obligatorio que los textos sean de una editorial exclusiva, por cuanto “lo que se está enseñando hoy en el Loperena debe ser lo mismo que se está enseñando en Nuestra Señora de Fátima y en otros colegios”.
Antonio Villamizar llamó la atención en el sentido de que existen algunos padres de familia que se vuelven elitistas porque quieren matricular a sus hijos en instituciones que su ingresos no les permiten pagar; es decir, son de estrato tres, pero sus hijos estudian en colegios de estrato seis.
Vanguardia intentó hablar con el Secretario de Educación Municipal, Hebert Ruiz, pero no fue posible contactarlo.
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