Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 11 de Marzo de 2010
Alvaro Martínez
Ganó la democracia
Alvaro Martínez

Cuya natural flor y fruto legítimo, es el objetivo estado de derecho, derrotando al inflable y desinflable subjetivo estado de opinión; sin duda el fallo de los magistrados, honestos guardianes de la Corte Constitucional, la fortalecerán, y la salvaguardaran porque se veía venir la ruptura violada una y dos veces más en beneficio unipersonal, se salvó equilibrando dos de los tres pilares o columnas de apoyo que la sostienen en sus pesos y contrapesos; en cuanto a las formas desmenuzadamente votadas, sin llegar al fondo, que también hubiese sido negativo, porque sustituyéndola la pisoteaban con un collar o rosario de errores y vicios ilegales, convencidos en la suposición o conjetura de un estado de opinión de aplastante mayorías, ¡mejor dicho, la aplanadora de Oñate!, mayorías populistas ya menguadas y rebosadas por tantos desafueros y corrupción gubernamentales convertidos en escándalos como: Agroingreso Seguro, chuzadas exigidas desde palacios, falsos positivos y otras más, fueron abriendo brechas cada vez más y más, apaciguando polarizadas pasiones y cegueras en descontento y asombro, incluyéndonos a todos con la enredada y enmendada emergencia social, hasta última hora desenredándola y explicándola habilidosamente Uribe en Foros Universitarios sin ninguna convincentes resultados, la cual a la final también será inexequible, o sea igualmente declarada inviable como El Referendo, por sus 14 decretos extraordinarios sobre salud y seguridad social, mal redactados y sesgados de formas que nos costó su mal asesoramiento ¿Se acuerdan de los dos contratos denunciados por un candidato presidencial? Contratos que suman la bobadita de mil 920 millones de pesos de nuestro erario público, no reembolsable a nuestros bolsillos su improcedente ejecución emergente, que ahora conceptúa y advierte el señor procurador de anticonstitucional, descubriendo el agua tibia, porque la ponencia del referendo lo quemó, porque debió haber ido al Congreso, al legislarlo y discutirlo democráticamente con participación de todos los sectores involucrados y no en recinto cerrado, de espalda al país, pasando entonces su concepto a la Corte Constitucional a que de su veredicto y fallo en derecho, el cual lo más seguro es que lo entierren también.

Vemos como ganó la independencia de los tres poderes y de las cortes entre sí.

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