Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 11 de Marzo de 2010
Asdrubal Rocha
El salado, Chengue y Macayepo
Asdrubal Rocha
asdrubalrocha@unicesar.edu.co

Kenneth N. Waltz hace referencia a que el centro donde convergen las causas más importantes de la guerra se encuentra en la naturaleza y en el comportamiento del hombre. La guerra en este sentido enfatiza Waltz, se origina en el egoísmo, en los impulsos agresivos y mal dirigidos, dicho de otra forma, en la estupidez del hombre. Se esta recordando por estos días tristes episodios sangrientos de nuestra historia moderna por una guerra que no tiene parangón ni referentes en ninguna parte del mundo por el origen y desarrollo de esta como tal.

A través de la historia de la humanidad y desde la perspectiva dada por la primera y segunda guerra mundial y por el lanzamiento de la primera bomba atómica sobre suelo japonés, lo que se hace evidente en cada una de estas confrontaciones, es el poder destructivo que contra el hombre y su naturaleza puede alcanzar el mismo hombre. Colombia en el desarrollo de su historia como república ha sido testigo de excepción de lo que son confrontaciones que solo traen muerte, desolación y dolor.

Entre el año 2000 y 2001, la región caribe fue testigo de primer orden de muchas de estas confrontaciones representados en ataques brutales en contra de poblaciones inermes e indefensas. El Salado, corregimiento del Carmen de Bolívar, fue testigo en febrero de 2000 de toda una barbarie; según señalamientos de testigos en el programa de Justicia y Paz, hombres al parecer de las AUC en un espacio de seis días se tomaron esta pequeña población y en medio de una fiesta con música a todo volumen y acorde con las notas de la banda musical del corregimiento asesinaron a más de 61 campesinos. Con motosierras y destornilladores torturaron y asesinaron a sus anchas en la iglesia del pueblo y en una cancha de baloncesto. Fuera de violar a cientos de mujeres y niños.

En octubre de 2000, en Macayepo, otro corregimiento del Carmen de Bolívar, hombres armados señalados en el mismo programa Justicia y Paz de pertenecer a las AUC, ejecutaron con garrotes, machetes y pesadas piedras a más de 20 campesinos de esa zona. Por esta masacre acaba de ser condenado el ex congresista Álvaro García a 40 años de cárcel.

En Chegue, corregimiento de Ovejas en Sucre en febrero de 2001 fue protagonista de otro hecho brutal y sangriento nunca visto en Colombia. Señalamientos del mismo programa de Justicia y Paz responsabilizan a hombres de las AUC, que con morteros de hierro le asestaron golpes brutales en la cabeza a más de 30 hombres del corregimiento en mención, triturando de plano sus cabezas contra el piso. Estas masacres y violaciones a los derechos humanos sin contar las cientos y cientos que fueron ejecutadas por las guerrillas y por grupos de narcotraficantes en los últimos años en Colombia. Para cerrar el pensamiento de Waltz, el peor enemigo del hombre es el hombre. La historia para ser contadas a nuestros hijos no debe olvidar esto y mucho menos las victimas de la brutal violencia en contra de las poblaciones de El salado, Chengue y Macayepo.

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