Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 11 de Marzo de 2010
Cándida Rosa Barrios Ortega
Cambios generacionales
Cándida Rosa Barrios Ortega
candyba142@yahoo.com

Es evidente que el presente histórico contemporáneo caracterizado por una gran liberación de energía transformadora, la tercera revolución industrial, informática y digital, la aparición de la energía global, la intensificación de la globalización y la multiplicación de situaciones de crisis en el mundo, ha venido acompañado de una marcada evolución social, modificando notablemente el quehacer cotidiano de las organizaciones, hechos que indudablemente en todos los ámbitos ha promovido cambios fundamentales en el talento humano, demandándole exigencias internas y externas cada vez más fuertes, siempre en el sentido de ubicarlo a la vanguardia; es decir, que esté en una constante actualización y capacitación para mantenerse vigente en una sociedad competitiva, un medio exigente donde cada día que pasa las oportunidades son menores para las nuevas generaciones.

Traigo esta referencia por sendos cuestionamientos que a la luz de la Revolución Educativa, todo un colectivo social ha venido realizando dadas las notables diferencias y resultados de las instituciones cuando se miden los estándares de calidad a través de las pruebas Icfes, y Saber; a pesar de ese maremagno de variables que inciden, de todas las inversiones del Estado y de la cualificación docente reinante, la cual no se puede negar ha requerido esfuerzo y dinero de los propios actores. La brecha que en la actualidad existe entre la educación pública y privada, evidenciada sobre todo en las provincias o ciudades intermedias, sigue manteniéndose diametralmente distante, la cual en la línea del tiempo no se ha podido determinar en qué momento cambió el paradigma, la mística o fama que otrora tenían los colegios oficiales de ser los mejores.

Sin embargo, en la actualidad el compromiso es mayor; no solo hay que mejorar resultados, innovar y ponerse a tono con las exigencias contemporáneas, ahora las instituciones oficiales tienen que buscar herramientas para certificarse por calidad, por lo tanto; es imposible desconocer los esfuerzos que realizan las instituciones conscientes de esa realidad y de los beneficios que trae consigo obtener ese galardón, ya que es un reconocimiento nacional e internacional, un sello de garantía para los egresados y comunidad educativa, el cual requiere inversión en tiempo, dinero dedicación, internalización de procedimientos y muchas ganas de hacer las cosas.

A buena hora el Ministerio de Educación inicia un acompañamiento para la certificación de colegios oficiales en todo el país en el marco de la Revolución Educativa, que a mi manera de ver no solo ha sido el programa bandera de este gobierno sino el que ha influido en la base del desarrollo económico de la Nación. Es decir: en cuanto a educación, no ha dado el pescado, ha estado enseñando a pescar. Desafortunadamente considero muy corto el tiempo de ese acompañamiento, ya que lo difícil de todo ese proceso es la implantación de la cultura de calidad en las organizaciones por la resistencia a los cambios, lograr que todos sus integrantes compartan los mismos principios institucionales, y piensen que todos los niños, colombianos merecen una educación de calidad.

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