Ahí le dejo la inquietud
Carolina Araujo Ovalle
jucaova@gmail.com
Aunque hubiera preferido hablar hoy de otra tema, resulta difícil no hablar de las consecuencias del fallo que declaró inexequible el referendo. Este fallo significó libertad, garantía en el equilibrio de los poderes, autonomía de las Instituciones en todas las ramas del poder público, en conclusión ganó la democracia.
Álvaro Uribe fue un icono en Colombia, marcó la diferencia, logró meterse en el corazón de muchos colombianos, debilitó a la guerrilla, hizo de la seguridad democrática una política del Estado y devolvió la tranquilidad a muchos colombianos. Sería absurdo no reconocerlo, su gobierno fue completamente legítimo. El asunto es que ya era suficiente y tener en el poder a la misma persona por 12 años era peligroso para nuestro Estado de Derecho y para nuestra democracia.
Por eso es necesario y fundamental un nuevo presidente legítimo también. Un presidente en el que todos creamos, en el que todos confiemos. Bueno, todos, es difícil, pero es indispensable que sea alguien que se haga sentir, que llegue al pueblo, que no retroceda en seguridad y por ningún motivo permita el volver a darle poder y cabida a la guerrilla y a la inseguridad.
El presidente Uribe tiene mucha credibilidad, por eso la legitimidad de su gobierno, es probable que esta mayoría decida apoyar a quien él apoye. Unos dicen que es a Juan Manuel Santos, además es del partido de la U. Pero en días pasados le hicieron una entrevista en el programa ETC del canal Teleantioquia, donde le preguntaban acerca del parecido que muchos ven entre él y Arias. Le preguntaron: ¿Usted lo ve muy parecido?, el presidente Uribe contestó:” Yo creo que no. Es la versión mejorada, y agregó: Ahí le dejo la inquietud”. No es fácil ser objetivos y decir la verdad cuando hay intereses de por medio, pero en cuanto a Arias, solo guardo la esperanza que los colombianos puedan ver que sería la peor opción.
Colombia no puede darse el lujo de equivocarse, sería fatal para todos, bajo ningún esquema podemos aplaudir “cualquier cosa”, que parezca una solución. En las próximas elecciones los colombianos tenemos una inmensa responsabilidad sobre nuestros hombros. No podemos elegir otro Álvaro Uribe, pero tampoco nos podemos ir al extremo de elegir un Hugo Chávez, que en esta candidatura encontramos a varios clones de ambos personajes. Con sobriedad, responsabilidad y objetividad podemos elegir un buen gobernante.
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