Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 11 de Marzo de 2010
Ernesto Páez
Visión
Ernesto Páez

Cuando se hace alusión a esta posibilidad sensorial, se refiere comúnmente a la imagen que se espera tener, frente a las situaciones reales de la vida, valga aclarar: cuál será las condiciones que esperamos disfrutar dentro de veinte años, por ejemplo, en la comarca del Cesar; cuál será la situación que se desea vivir, cuando se hace adulto un joven que respira aire fresco y que espera instalarse en el manejo del caballo en el cual le tocará transportarse en su edad adulta; como se obtendrán los bienes materiales, que pretenderán facilitar la vida del mañana de nuestros ciudadanos; cómo nos encontraremos cuando alcancemos la edad senil; dónde estaremos viviendo en los próximos cuatro lustros; cuáles dificultades deberán enfrentar para construir empresa, al terminar la carrera profesional, los estudiantes que se encuentran cursando las materias correspondientes, a su ciclo de formación, quienes al terminar, aún no han podido arrancar con ninguna idea productiva; cuáles serán los valores que asumirán los miembros de nuestra sociedad en algunas pocas décadas: seguirán disfrutando aquellos que les hemos inculcado los mayores o asumirán nuevas conductas de tolerancia social; será que la institución del matrimonio, definitivamente sucumbirá ante los embates de la nueva forma de pensar; cómo anhelamos las relaciones con nuestros semejantes: de tolerancia o de confrontación; cuál será el papel de las minorías y de la mujer en la sociedad que se construirá a partir de ahora; cómo serán las relaciones del hombre con el Supremo Hacedor; definitivamente dejamos que piensen por nosotros o pretenderemos asumir nuestro propio roll dentro de los estamentos del Estado, para construir la sociedad que anhelamos; todo esto y cualquier dosier que crea realizar cada uno de nuestros lectores. Pero no quedemos solo a la espera de vernos en los años inmediatamente posteriores a los que estamos viviendo.

La visión ha de ser algo que personalmente cada cual construirá, teniendo en cuenta sus propias posibilidades personales, sus temores, sus dudas, debe centrar la atención, pues ésta debe identificar la dirección, permitiendo liberar todo el poder interno, pues la visión permite avanzar con toda la energía del caso, superando toda clase de dificultades, es decir la visión aprueba canalizar no solo los esfuerzos personales, sino los de aquellas personas que nos acompañan por nuestro periplo terrestre y debe ser el resultado de un profundo análisis del “yo” propio, individual y de sus capacidades humanas, intelectuales, morales y motivadoras, pues de esa amalgama, de la enjundia, que cada cual aplica a manera de apalancamiento esa visión podrá cristalizarse, hacerse realidad y obtener los beneficios que se aspiraba a conseguir.

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