Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 11 de Marzo de 2010
Antonio María Araujo Calderón
¿Por qué ahora?
Antonio María Araujo Calderón
amaraujo3@hotmail.com

Afirman los politólogos y especialistas en marketing político, que el secreto para ganar una elección está en potencializar un planteamiento, una idea o algún evento fortuito de la cotidianidad y volverlo tan fuerte que sea capaz de mover la voluntad popular a favor de determinadas candidaturas. A nivel presidencial, fuimos testigos de cómo fue suficiente el sentido discurso del hijo mayor del inmolado Luís Carlos Galán Sarmiento el día del sepelio del líder, para que el país entero saliera a votar por el doctor César Gaviria Trujillo hasta elegirlo Presidente; luego, pasado el escándalo del Proceso 8.000 resultante de la elección de Ernesto Samper Pizano, comenzamos una etapa de nuestra historia en la que las Farc se convirtió en el mayor elector del país.

De eso ya vamos completando doce años; soñamos un acuerdo pacífico con la insurgencia y bastó una fotografía del entonces candidato Andrés Pastrana Arango acompañado del jefe guerrillero Pedro Antonio Marín Marín, alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, luciendo un reloj de la campaña azul, para que las urnas se llenaran de votos esperanzados en la paz del país, eligiendo al delfín de la tradicional casta conservadora. Fracasó la zona de distensión del Caguán y con ella la plataforma política del grupo insurgente; si cuatro años atrás le apostamos a la resolución pacífica del conflicto, en esta oportunidad la indignación del pueblo colombiano llevó al poder a Álvaro Uribe Vélez para combatir a una guerrilla que utilizó la buena fe del gobierno conservador, fortaleciéndose militarmente a cargo del narcotráfico de la zona desmilitarizada.

El próximo domingo no hay elecciones presidenciales, pero igual, las Farc intentan manipular el proceso democrático liberando unilateralmente al Cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo y al soldado José Calvo, días previos a la contienda electoral o incluso el mismo día. La curiosidad está en que, apegados al modus operandi de los guerrilleros, luego de que habían puesto todo tipo de trabas para la liberación, ahora casi exigen un operativo de seguridad por parte del Estado para entregarlos, eso si, con el compromiso que sea antes del 14 de marzo y a la entrega vayan algunas personalidades.

La pregunta surge entonces, ¿por qué ahora le dio un ataque de humanidad a los que por más de una década pisotean en las selvas de Colombia, la dignidad de los compatriotas secuestrados en el ejercicio de su profesión?, la respuesta no es difícil, la humanidad no es tal, son solo intereses políticos y esta vez la libertad está ligada íntimamente a la conformación del Senado de la República. Mucho cuidado entonces, ejerzamos nuestro derecho a elegir, independiente a los elementos externos que confunden la voluntad del pueblo. Votemos de corazón.

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