Editorial
Valledupar, Colombia
Jueves, 29 de Julio de 2010
Alvaro Martínez
Índice global de paz(IGP)
Alvaro Martínez

Presentó su informe ubicando a Colombia en el puesto 138 entre 149 naciones, entre las 10 más violentas del mundo; clasificación que nos delata y define como el país más peligroso del continente americano, medición y estudio de una organización internacional independiente que analiza la economía y la paz. Ya en anteriores columnas me había atrevido a decir y explicar este fenómeno o fruto gestado del frente nacional, que derechizó los dos bandos partidistas del país hace 50 años, generando una clase politiquera acomodada al clientelismo burocrático, caciquismo, impunidad y corrupción, cuando en el fondo se germinaba marginamiento, desequilibrio y violencia armada por la desolación y olvido de políticas y promesas que nunca llegaron al campo, como una verdadera reforma agraria que quiso hacer un presidente pero no lo dejaron, para ver hoy después de 45 años, un campo sembrado de terror y minas antipersonas, las ciudades temerosas de inseguridad urbana llenas de desplazados, huyéndoles a la guerrilla y paras más el fracaso agropecuario, vocación de un país tan rico en ellos, increíble que tengamos que importar café.

No podemos tapar el sol que tenemos sobre cabeza y pie, si palpamos y nos desenvolvemos en una cultura de mafias, carteles de droga, y oficiales gubernamentales de contratación de irregularidades, de impunidad y corrupción que nos hace partícipes o no; eslabón de un engranaje tanto en lo personal como en el entorno laboral y social de entidades privadas y públicas de esa cultura, falta de ética, expresión innata de la doble moral del capitalismo, tan igual a las del socialismo y hasta las religiosas en todos sus credos.

Pero también somos el país de América Latina con el más alto índice de desempleo (un 20%) sin tapujos, y también segundo después de Uganda con 5 o 6 millones de desplazados, también con 20 millones de pobres pobres, y 7 de indigentes; también único con una guerrilla viva y coleando con las interminables bandas del narcotráfico; también segundo en la carrera armamentista y primero en hambre y salud, buscando o reinventando pañitos después del estruendoso fracaso de la emergencia social; pero eso sí, somos el más equilibrado derechista y funcional en maquinarias entre las costas libertinas y títeres del interior frío y calculador; también somos primeros en falsos positivos de 2.835 inocentes pagados como recompensa, también en chuzadas, en aguantar, en la abstención más tonta de un 60% y también en comer fríjoles antioqueños y rezar este rosario de nefastas y obvias pruebas con la mano en el corazón.

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