
Es hora de preguntarles a sus amigas si alguna vez han salido con alguien que les gusta, con quien tienen afinidad, pero poco les agrada su estilo al vestir. Seguro más de una responderá que sí y confesarán que han estado a punto de esconderlo, de ir a un lugar no tan frecuentado, o de decirle “creo que eso no combina”.
Las cosas por decir pueden ser muchas: “no entiendo quién le dijo que ese collar le queda bien a un hombre”, “por qué seguirá usando pantalones de pliegues como si fuera de los años 90’s”, “por qué sus pantalones suben más allá de la cintura”, “por qué las camisas no son nada actuales”, o “por qué sigue usando cuadros de abuelito”.
Las anteriores inquietudes o frases más de una vez quedan siendo intentos fallidos, pues más de una confiesa que en el momento de decirles no son capaces, se sienten apenadas, sin la confianza suficiente para lanzar un “no te lo pongas” o “necesitas una asesoría”.
¿Hasta qué punto ese enamoramiento puede caerse de golpe porque no le gusta la forma de vestir de alguien? Para las personas muy visuales, la forma de vestir suma puntos con su próxima cita. Por eso Vanguardia Liberal habló con expertos sobre el tema de la estética al vestir y el plan conquista.
Cómo decirlo
Hay quienes sienten pena o incomodidad cuando salen con alguien que les agrada, pero no precisamente por su forma de vestir. Y aunque les fascina esa persona, no saben cómo decirle que es hora de cambiar de look por uno que le favorezca. Hay quienes se desenamoran cuando le aparece el hombre con la bota texana o la mujer con las medias de malla. Por eso es importante que intente con estas alternativas antes de desechar una excelente oportunidad para una relación:
1Utilice herramientas como revistas para mostrarle a ese galán qué está de moda. A veces es cuestión de conocimiento.
2Ponga el tema sobre el tintero. Pregúntele con quién va de compras. A veces no tiene la asesoría de una amiga sino de la mamá, y es probable que la mamá se haya quedado con esquemas preconcebidos y lo quiera vestir como al abuelo o al padre. Ofrézcase para la próxima compra.
3Aproveche las visitas a los centros comerciales para decirle qué le quedaría de maravilla. Anímelo a medirse una chaqueta y de paso coméntele con qué pantalón le resultaría de maravilla.
4Hay quienes han acudido a la estrategia de regalarle prendas de vestir cuando de da obsequios se trata. Eso le ayudará a ampliar el ropero y a cambiar de colores y estilos. Pero tampoco lo vista de pies a cabeza.
5Cuando vean una película o programa de televisión, muéstrele el estilo que le encanta ver en un actor.
6Con el paso del tiempo y si han podido consolidar una relación, es hora de que se crea con la confianza para asesorarlo. No habrá problema si utiliza las palabras adecuadas para que esa persona no se sienta mal y al contrario agradezca su preocupación por la imagen.
7Si ve que esa persona tiene un pantalón que repite mucho, reemplácelo por otro que sea del mismo color, para que no vuelva a usar el anterior. Son maneras sutiles y disimuladas de decir “no quiero que te lo vuelvas a poner”.
8A los hombres poco les interesa hablar de moda, pero en sus charlas puede convertirse en su asesora de imagen personal para contarle qué colores están de moda y cuáles le favorecen con su cuerpo y su tez.
9No olvide que la silueta es muy importante. Si ve que él tiene pancita ayúdele con la dieta, o invéntese planes deportivos. Así el resultado será no sólo externo sino interno. Mientras ve el resultado, asesórelo para que compre una talla más.
Preguntas y respuestas
Freddy Hernando Cristancho
Psicólogo social
¿El hecho de que alguien nos agrade pero no nos guste su forma de vestir puede generar un rechazo en nosotros hasta el punto de no concretar una relación? ¿Su forma de vestir puede acabar con la magia del enamoramiento?
Para responder esta pregunta tenemos que entender que la atracción por alguien generalmente comienza por la apariencia de la otra persona. Pero ésta deja de ser tan significativa cuando comenzamos a conocer realmente a la persona y nos damos cuenta que lo que realmente nos atrae es la forma de ser, sentir, pensar.
Si nos quedamos solo en la apariencia por su vestir, esto quiere decir que no nos interesa esta persona por lo que es, sino por lo que aparenta.
Estamos en una sociedad donde la apariencia es altamente valorada, es necesario que entendamos que lo que socialmente se establece como coherente, en cuestiones de moda no es lo más importante para el enamoramiento o el sostenimiento de una relación.
A muchas personas no les agrada de su pareja diferentes cosas, entre ellas su manera de vestir o su forma de expresarse, en fin, eso es así porque sencillamente todos somos distintos y lo que verdaderamente sostiene el afecto o la atracción es aquello que nace en los sentimientos y no en la apariencia.
¿Cómo abordar este tema en el caso de que nos guste alguien pero nos dé pena porque no nos sentimos con la suficiente confianza para decírselo?
La confianza en una relación de pareja aparece en la media que se es trasparente y honesto, en sí la tarea de cada persona en plan de conquista es querer agradar a la otra persona.
Claro que agradar a alguien no es fingir cambios en su personalidad, costumbres; agradar es hacer que la otra persona se sienta feliz sin que yo deje de serlo.
La forma de vestir es para cada persona una religión, cada quien se viste como mejor se sienta, aunque lo ideal es vestirse de acuerdo a la situación pero sin perder el estilo. Es aquí donde el papel de la confianza entra en juego en una pareja, para que entre los dos se ayuden a dar opiniones sobre cómo mejorar en apariencia, no como una crítica si no como una recomendación. Tampoco se trata de exigencias.
Si bien el amor es aceptarse como son, no queda de más que se apoyen y se ayuden entre sí, sin que lo que se diga se vea o se sienta como una obligación.
¿Qué decir del código del vestir? ¿Es importante también para enamorar?
Cuando estamos en el plan conquista todo aquello que juegue a nuestro favor es importante, la forma de vestir, la forma de hablar, el respeto, son importantes, pero todos esos lujos que le agrego a mi personalidad no deben ser momentáneos ni mucho menos exigirme un gran esfuerzo, ya que es ahí donde estamos mostrando quiénes somos y si valemos o no la pena.
Todas estas cosas deben ser duraderas para que no se vean como algo que se hizo por un momento o por conseguir un fin nada más.
Ahora bien, no existe un código de vestir, existe una forma de ser que lleva consigo una gran cantidad de códigos de vida, entre ellos la forma de vestir, la manera de pensar.
Ese es el código que en últimas atrae a una persona de otra. En realidad lo que las personas deben aprender es a no fingir ser diferentes a quienes realmente son, y desde siempre mostrar su verdadera forma de ser, su forma de ver y vivir la vida.
¿En qué casos no funcionaría por nada del mundo dos estilos tan diferentes al vestir? ¿Podría traer complicaciones con el tiempo este tipo de estilos, llegado el caso de que sean tan extremos? Muchas personas se enamoran de otros totalmente opuestos, y eso se nota al instante cuando de pronto uno es muy formal y el otro no lo es. El verdadero significado de la frase “amor en pareja” es que dos personas intentan convertirse en una sola y ya han depurado los prejuicios de la forma externa de su apariencia y se concentran en alimentar el amor que los une, sin olvidar que cada persona siempre debe preocuparse por agradar a la otra olvidándose de aquella frase que dice “Si me quiere que me acepte como soy”.
No siempre es cuestión de géneros
Hay mujeres que tras su estilo de vestir han sido catalogadas “para vestir santos”. Y se da porque no tienen sentido de la estética, de la moda y se visten como sus abuelas. No es que deban mostrar para conquistar, nada de eso, pero sí deben lucir a la moda, conocer las tendencias, o sencillamente atreverse a mostrarse diferentes ante el mundo. Dejen de ir de compras con mamás acartonadas y disfruten por un momento ir con sus amigas de ‘shopping’. No les dé pena pedir asesoría y notarán el cambio. Incluso mejorará su autoestima y seguridad en sí mismas. La forma al vestir no lo es todo pero sí ayuda.
No es cuestión de marcas
¿Qué decir de las personas que se dejan llevar aún por las marcas, por las prendas que use alguien para enamorarse de esa persona? ¿Les importa más su estatus o es que son materialistas? “Desafortunadamente muchas personas viven en un mundo de apariencias, y como viven con otras comodidades o tienen cosas que otros no tienen, pasan a otro plano el corazón, olvidándose que lo valioso es aquello que perdura en el alma, no aquello que yace colgado en un closet”. expuso el psicólogo Freddt Cristancho.
Una cosa es un interés por la estética y otra muy diferente es caer en clichés o creer que las marcas hacen mejor a una persona.
A estrenar en la etapa del romance
Más de una persona renueva su ropero para verse diferente para el otro. Y no porque quiera aparentar lo que no es, sino porque en ese momento la parte visual se dispara y quieren lucir muy bien de pies a cabeza.
Incluso estrenar se convierte en una alarma para los romances extramaritales.
Y es así como entendemos que la forma de vestir habla por sí sola de las emociones también. Quienes están ennoviados o en etapa de conquista de un momento a otro empiezan a estrenar y a estrenar. Se ven mejor a la vista de todos y esto se hace evidente, sin necesidad de palabras.
Pero seguro una prenda rota o manchada acabará con la magia, mucho más durante este periodo, por lo que es importante que revise su ropero y deseche esa ropa que perdió su vida útil hace tiempo.
Casados con excelente o pésima asesoría
Con las personas casadas pasa lo mismo, sobre todo en los hombres. Hay quienes cambian de estilo porque reciben una excelente asesoría de sus esposas.
Aunque no en todos los hombres sucede, hay muchos que no tienen esa habilidad para combinar.
Es por eso que cuando llegan vestidos como ‘payasos’, más de una mujer se pregunta si “no tendrá esposa que lo asesore”.
Y es que muchas veces hasta nos enteramos sin una sola palabra, de que ese compañero de trabajo puede haber discutido con su pareja, pues llegó muy mal vestido y sin la asesoría de una mujer detrás de su atuendo.
¿Dos estilos completamente opuestos funcionarían?
Habrá otros que no le darán importancia al estilo al vestir. Pero lo cierto es que la forma de vestir incide en muchos roles. Por ejemplo, no es normal que una persona ejecutiva se vea muy bien a la vista de otros con un rockero, o que una mujer que usa calaveras y se vista de negro sea la pareja ideal para un hombre al estilo George Clooney. La forma de vestir marca la pauta en las relaciones sociales, pues existen parámetros.
Pero puede que aunque no sea muy común ver a dos personas así, sí se den casos en los que los polos opuestos se atraen y el amor prima. A veces los pensamientos superan los parámetros sociales.
Voz de experta
Consuelo Guzmán
Personal shopper
“Debemos tener en cuenta que el estilo es el reflejo de la personalidad y de como físicamente expresamos nuestro ser a los demás. El estilo es muy personal y por eso debemos respetar a las personas y su manera de vestir.
Si notamos que la forma de vestir y el comportamiento están siendo un problema para que nuestro amigo o compañero (a) tenga una imagen exitosa a nivel profesional y personal, debemos decirle lo que pensamos siempre de manera asertiva, no criticando, porque hay que reconocer que nadie se viste pensando que se ve mal.
Todas las personas, desde sus recursos, hacen lo que mejor pueden, por eso es muy importante hablar de manera positiva cuando se tocan temas tan sensibles referentes a la imagen. Si se quiere realmente ayudar, lo más apropiado es recomendarle a esa persona que consulte a un profesional dedicado a construir imagen personal.