Ojalá la visita de los altos funcionarios no solo haga parte de la escalada oficial que han emprendido por los diferentes departamentos para promocionar las políticas sociales y para sembrar en las comunidades algunas esperanzas, en el afán de quitarle fuerza a los desaciertos y eventos adversos que los ha hecho acreedores a críticas.
De todas formas el diagnóstico está y la idea es que sirva además de insumo para la estructuración del Plan de Desarrollo del Departamento, porque si no encuentra eco en el gobierno nacional y su organismo de inspección, vigilancia y control, ojalá tenga especial relevancia dentro de las prioridades de la gestión departamental.
El problema que va a tener el Gobernador, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, para alcanzar las metas que resulten del documento lo constituye el recorte a las regalías, porque los recursos que se programen para salud deberán iniciar su ejecución por la financiación del Régimen Subsidiado, que es una suma importante y lo que quede tendrá que priorizarse milimétricamente si se quiere llevar alguna solución a las falencias develadas.
Esto en cuanto a la crítica situación de infraestructura y dotación hospitalaria, que por cierto no se entiende que hoy la Secretaría de Salud Departamental nos hable de instalaciones y equipos médicos obsoletos e insuficientes, cuando meses atrás se ufanaban de ser la sectorial estrella de la administración, por sus ejecutorias en dotaciones y grandes edificaciones.
En cuanto al control del desempeño de las Empresas Promotoras de Salud del Régimen Subsidiado, EPS’S, la tarea es mucho más complicada porque parecen tener un blindaje en la Superintendencia ante tanta queja de las comunidades y los entes territoriales. Ojalá sirvan de algo las notas tomadas por el Doctor Conrado.
El tema es largo y las soluciones complejas, hay que comenzar a trabajar para encontrar la cura a un diagnóstico que se ha vuelto crónico, pero que se agudiza ante los desaciertos locales y la desidia nacional.