El amanecer del lunes se cubrió de dolor para una familia vallenata por cuenta de la decisión fatal de uno de sus miembros, quien sumido en un cuadro depresivo tomó una pistola y la detonó en su sien quitándose la vida.
Solo a pocos días de un caso en condiciones parecidas, en el que un joven del barrio Cañaguate también falleció, se presenta este en el barrio La Victoria, al suroccidente de la ciudad, demostrando la complejidad del flagelo que no tiene que ver con edad o condición socioeconómica de las víctimas.
El crecimiento de las fatales estadísticas nos lleva a reclamar de las Secretarías de Salud, tanto departamental como municipal de Valledupar, la inmediata activación de un plan de contingencias que toque el programa de Salud Mental de la Salud Pública, para identificar a los potenciales suicidas y llegar con atención especializada en el intento de salvarles la vida.
No podemos seguir contando los muertos, solo esperando las alarmas radiales anunciando los avances informativos en los que el protagonista sea el ciudadano del común que decide atentar contra su existencia. La promoción de la salud y prevención de la enfermedad deben llegar hasta las patologías mentales oportunamente para tratarlas.
Todos sabemos que las Empresas Promotoras de Salud del Régimen Subsidiado, EPS, tienen entre sus Planes Obligatorios de Salud, POS, diagnósticos y tratamientos mentales insuficientes para superar las crisis depresivas, lo que obliga a los entes territoriales a complementar estas actividades, si queremos tener una sociedad cercana a la sanidad mental.
Entonces desde ya se deben desplegar las intervenciones colectivas en salud, haciendo énfasis en el programa mental, al menos mientras se determina mediante un proceso de seguimiento que baje la incidencia de autoeliminaciones y los intentos de suicidio, muchas veces enmascarados con intoxicaciones accidentales, produciendo un irregular subregistro que impide con certeza tener la magnitud del problema.
Estamos en las postrimerías del mes de febrero y ya la cifra es alta, a atender este asunto si no queremos que los fúnebres datos desborden cualquier referente, pudiéndose evitar el dolor para muchas familias cesarenses.