Desde hace varias semanas es tema de suma atención en los medios de comunicación y en la opinión pública el conflicto laboral que hay entre los controladores aéreos y la Aeronáutica Civil. El asunto se ha centrado en los trastornos sufridos en los itinerarios de los vuelos comerciales, en el retardo que sufren los envíos de carga por vía aérea, en las congestiones que hay en las incómodas salas de espera de los aeropuertos, lo que ha dejado olvidado un tema fundamental que debía de estarse agitando en la prensa: ¿qué tanta seguridad aérea hay en Colombia?
Dos cosas se han puesto en evidencia en las últimas semanas: el transporte aéreo tiene en la Colombia actual mucha más importancia de la que los comentaristas, críticos y periodistas imaginaban y, además, un trastorno en las comunicaciones aéreas afecta las más diversas actividades de la vida nacional.
Eso enerva a muy diversos sectores de la comunidad, pero el punto relacionado con la seguridad aérea no se puede dejar en la trastienda, pues tiene mucho de fondo, sin dejar a un lado el que los controladores aéreos deben encontrar medios para manifestarse ante las autoridades que no impliquen el volver ‘patas arriba’ la actividad económica del país.
Así, ¿qué tanta seguridad aérea tenemos? Es un hecho incontrovertible que el número de controladores aéreos que hay es insuficiente, pues para que los vuelos en Colombia sean seguros es necesario que haya por lo menos 300 técnicos más dedicados a tal labor, lo que implica que los que actualmente laboran tienen un gran sobrecargo de trabajo, poniendo su fatiga en alto riesgo a quienes se transportan por vía aérea, pues sus vidas están en manos de personas que en cualquier momento pueden fallar por agotamiento y las consecuencias serán fatales.
Por eso debían preocupar las largas jornadas de trabajo que diariamente cumplen los controladores aéreos y todo lo que se deriva de que la Aerocivil no tenga suficiente presupuesto para ampliar la planta de personal para atender tan sensible y delicada labor.
Sí, es hora de mirar seriamente muchas cosas relacionadas con el transporte aéreo y ellas no se pueden limitar al cumplimiento de los itinerarios de las empresas aéreas y a la confortabilidad en las instalaciones de los aeropuertos.
Debe analizarse cómo están las cosas en Aerocivil, sus asignaciones presupuestales, la atención que el Estado pone a la regulación y vigilancia del tránsito aéreo, pues millones de compatriotas diariamente confían tanto sus vidas como las de sus familias al transporte por vía aérea y en los cielos colombianos puede no haber la seguridad que es de desear.